Alan Mathison Turing fue un chico inteligente y estudioso en su natal Londres en donde nació en 1912, hijo de un funcionario en la colonia inglesa de India, fue educado lejos de sus padres por el temor de aquellos a las enfermedades en la muy pobre colonia inglesa y demostró desde temprana edad unas dotes para el estudio que asombraron a sus tutores. Antes de poder acudir a la escuela aprendió a leer por sí mismo, tarea a la que se había entregado con ahinco durante un par de semanas aprendiendo a leer correctamente ya en la escuela pronto se hizo notar entre el resto de los alumnos y logró un sobresaliente desempeño en matemáticas, ciencias y un pionero en el área de computación, realmente un estudiante y luego un profesional singularmente privilegiado.
Cuando estalló la segunda guerra mundial Turing ya se desempeñaba como profesor universitario y pronto fue reclutado para participar en el trabajo arduo de descifrar los códigos de comunicación de los nazis, que contribuyeron en gran medida, sino fue la cosa más importante en la victoria que luego Inglaterra junto con los aliados tendrían para reprimir huestes de Hitler y arrancar de Europa la crueldad del nazismo. Hasta el fin de la guerra puede decirse que Alan Turing era un hombre respetado, un intelectual exitoso y un héroe de la guerra .
Y todo eso sin embargo sería olvidado cuando en los años 50, el mismo informó al mundo de su homosexualidad, la homofobia habría de olvidar el gran trabajo hecho por Turing en la conservación de la libertad y perseguirle cual reo por su inclinación sexual, para llevarle a una vida de persecusión y rechazo y finalmente al suicidio. Toda aquella triste situación la desencadenó la traición de un examante que un día entró a su casa a robar, cuando Turing le delató a la policía informó de la relación entre ambos, en una despiadada caza de brujas, el gobierno se dio a la tarea de juzgarle por "indecencia grave y perversión sexual" y condenarlo a un tratamiento hormonal que desencadenó en una gran depresión y un alteramiento de su apariencia suficientes para poder decir que habían arruinado su vida.
Los años siguientes fueron de infelicidad, aquel connotado científico que tanto había ayudado en la segunda guerra mundial, murió suicidándose con una dósis de cianuro. Muchos años habrían de pasar para que el 10 de septiembre pasado, las autoridades inglesas emitieran a instancias de muchos científicos solidarios con el desaparecido señor Turing una disculpa gubernamental, por la persecusión homofobica de la que fue víctima más de 3,000 personas apoyaron durante estos años el resarcimiento de una víctima más del rechazo social.
Aunque el señor Turing sea hoy rehabilitado por haber sido condenado por su preferencia sexual, ciertamente nada puede hacerse ya por aquel genio matemático que fue orillado al suicidio quizá su caso sirva para replantearse a los que aún rechazan y condenan a la soledad y a la verguenza a las personas del llamado "tercer sexo", habría que tomarse este caso como ejemplo para replantearse el hecho de que hay que aceptar la diversidad sexual o asumirnos nuestra responsabilidad en el destrozo de muchas vidas.